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Catalina Grimalt: "Dar visibilidad a las profesionales del ámbito TIC contribuye a romper estereotipos, a generar referentes y a construir una profesión más diversa, equitativa e inclusiva"

Catalina Grimalt recibirá el próximo 27 de junio el Premio Ángela Ruiz Robles en su segunda edición. Un galardón que recogerá en Santiago de Compostela y que sirve para homenajear a una de las pioneras en la informática en nuestro país. El premio será otorgado por el Grupo de Mujeres en Ingeniería Informática del CCII. Catalina es subdirectora General de Organización y Recursos Internos de la Autoridad Portuaria de Barcelona y directora general de Barcelona Port Innovation.. De formación ingeniera informática y con una rica experiencia profesional que incluye firmas de consultoría como KPMG y EY. Catalina ha estado profesionalmente vinculada al Puerto de Barcelona durante más de 20 años, ocupando diversas responsabilidades en áreas tecnológicas, desde el desarrollo de aplicaciones hasta su actual rol de liderazgo. Desde el CCII conversamos con ella acerca del premio, la trayectoria y la visibilidad femenina en el mundo de las TIC.
-¿Qué supone para usted este premio?
Recibir este premio es un orgullo y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Es un reconocimiento que no solo me honra a nivel personal, sino que también representa el trabajo colectivo de muchas personas que han confiado en mí a lo largo de los años. Creo firmemente en la importancia de dar visibilidad a las ingenieras informáticas, especialmente para inspirar a las nuevas generaciones de jóvenes a descubrir el valor y las oportunidades de esta profesión. Además, este tipo de reconocimientos también ayudan a visibilizar el rol estratégico del CIO dentro de las organizaciones, una figura clave para alinear tecnología, innovación y objetivos de negocio.
-¿Cómo valora que la Jornada Nacional de Mujeres en Ingeniería Informática?
Me parece una iniciativa totalmente necesaria y muy valiosa. La tecnología no es neutra, la hacemos personas para personas, y por eso es imprescindible que las mujeres estén representadas en su diseño, desarrollo y liderazgo. Dar visibilidad a las profesionales del ámbito TIC contribuye a romper estereotipos, a generar referentes y a construir una profesión más diversa, equitativa e inclusiva. Jornadas como esta son espacios de encuentro, inspiración y proyección que refuerzan el papel de la mujer en la ingeniería informática y en la transformación digital de nuestra sociedad.
-¿Por qué eligió la ingeniería informática como profesión?
La elegí por varios motivos; buscaba unos estudios que me permitieran desarrollar mi interés por la física y las matemáticas, en donde las posibilidades profesionales no fueran la docencia. En aquel momento todos los físicos o matemáticos que conocía eran profesores, excepto algún meteorólogo. Conocí de la existencia de la licenciatura en informática y me atrajo. No había tocado un ordenador hasta el momento.
-¿Qué ha supuesto esta formación en toda su trayectoria?
Todo. Me ha proporcionado el medio por el cual me he ganado la vida y me ha permitido tener una profesión en la que he sido respetada y he podido aplicar lo aprendido Y te diré lo que para mi pienso que ha sido fundamental, ya durante la formación, a diferencia de otros estudios, nosotros en la FIB teníamos un árbol de asignaturas muy extenso y muy variado, que permitían orientar tus estudios a lo que mas te atraía, desde redes, optimización, lenguajes de programación etc. Ya desde casi el segundo año me di cuenta que lo que mas me interesaba era la tecnología aplicada, como usar la tecnología para cambiar realidades y enfoqué mis asignaturas a este paradigma. Adicionalmente nos enseñaron a pensar, a aplicar metodologías, pero a la vez a diseñar un poco de ciencia y un poco de arte. Diferentes diseños tecnológicos cumplen la misma función pero siempre hay una parte que no sale solo de aplicar la ciencia, hay una parte de creatividad en la búsqueda de la solución a un problema y por último y también durante los estudios ya se vio que aquello era un no parar de aprender, cuando ya sabias Pascal, aparecía el C, pero querías trabajar y tenías que saber Cobol o RPG y todo ya lo tenías que aprender por tu cuenta. Estas tres cosas me han acompañado en mi carrera profesional.
-¿Cómo ha cambiado la ingeniería informática desde que cursó sus estudios hasta ahora?
Solo decirte que el WWW no existía cuando acabé. Yo ahora no trabajo de ingeniera. Pero te diría que ha cambiado todo y no ha cambiado nada. Me refiero a que evidentemente a nivel tecnológico todo es diferente y lo que se podía resolver hace 30 años no tiene nada que ver con lo que se puede hacer hoy, pero en el caso que más conozco, que es la aplicación de tecnologías en el mundo empresarial, sigue requiriendo de aplicar metodologías, ahora más agiles, tener claro el problema a resolver, velar por la seguridad que se aplica, tener habilidades de gestión de proyectos y, cada vez más, -ahora con la aparición de la nube ya es indispensable- disponer de conocimientos de gestión financiera, conocimientos todos ellos que se podían adquirir en los estudios de ingeniería informática.
-Dentro de su profesión actual, ¿cómo valora la aportación de la ingeniería informática a al Puerto de Barcelona, uno de los de mayor tráfico del mundo?
La ingeniería informática es clave para la transformación del Puerto de Barcelona. Nos encontramos en un entorno industrial y logístico complejo, donde la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad son esenciales. Gracias a la tecnología, y concretamente al uso de datos, inteligencia artificial, redes 5G o visión artificial, podemos optimizar procesos, anticiparnos a incidencias y tomar decisiones más rápidas y basadas en información fiable. Esta aportación permite al puerto seguir siendo competitivo a nivel internacional y avanzar hacia un modelo más inteligente y sostenible. En el equipo de Sistemas de Información hay varios ingenieros informáticos aportando valor.
-Según el informe 'Científicas en cifras', solamente el 17% del alumnado en Ingeniería Informática es mujer. ¿A qué cree que se puede deber?
Creo que hay una parte muy importante en cómo la sociedad entiende la ingeniería informática. A menudo se asocia con estereotipos muy reduccionistas: desde la imagen de dos chicos en un garaje hasta personas aisladas y 100% conectadas a un ordenador, sin interacción social. Estos imaginarios culturales y sociales condicionan mucho, especialmente en edades tempranas.
A esto hay que sumarle que, de entrada, ya son pocas las chicas que optan por estudios STEM o por el Bachillerato tecnológico. Así que el filtro empieza mucho antes de llegar a la universidad. Todo esto genera una especie de círculo vicioso: hay menos mujeres, se ven menos referentes, y por tanto, cuesta más imaginarse dentro de ese mundo. Romper con estos patrones requiere intervenciones coordinadas desde la educación, la familia, los medios de comunicación y también desde las instituciones profesionales.
-¿Qué medidas se pueden tomar para huir de los estereotipos negativos y reducir esta brecha de género en el sector?
Difícil respuesta, si hubiera la respuesta fácil entiendo que ya se hubiera aplicado en algún país o región y nos podríamos inspirar. En mi opinión lo que no hay que hacer es tirar la toalla, hay que persistir haciendo esta labor constante que se hace en las muchas iniciativas que hay a lo largo del territorio, aunque nos llamen pesadas. Nunca sabes cuándo el mensaje puede llegar a la niña o chica que piensa en su futuro, a los padres, madres, maestros que están cerca de estas niñas o a los profesionales masculinos del sector tecnológico para que entiendan la importancia de la diversidad en sus equipos.
-¿Cree que faltan referentes femeninos? ¿Cuáles han sido los suyos?
Obviamente, cuando yo tomé la decisión no había casi referentes ni masculinos ni femeninos en ingeniería informática. Aún así, te podías inspirar en trayectorias de mujeres científicas. A lo largo de mi trayectoria siempre he seguido lo que hacían dos ingenieras de la FIB un poco mayores que yo, en las que he visto una fuente de inspiración en como desarrollaban sus carreras. Son la anterior premiada con esta misma distinción, Núria Castell, y Pilar Conesa, una eminencia internacional en el tema de las Smart Cities. Con ambas he tenido la suerte de ir coincidiendo en diferentes momentos, siempre aprendiendo algo. Por último también he tenido referencias de otras mujeres directivas que me han inspirado.
-¿Qué papel cree que juegan las instituciones académicas/colegios profesionales en este sentido?
Juegan un papel fundamental. Las instituciones académicas deben trabajar activamente para fomentar vocaciones tecnológicas entre las niñas o al menos para no desincentivarlas sobre todo a edades tempranas. Los colegios profesionales, por su parte, tienen la responsabilidad de visibilizar a las mujeres del sector. Al ser colegiada sí que tengo visibilidad de todas las iniciativas que tiene el COEINF en este sentido, que debo decir que son encomiables y que además llevan ya muchos años en marcha y están ayudando a reducir la brecha.
-Por último, ¿qué mensaje le daría a una niña que quiere estudiar ingeniería informática?
Le diría que adelante, sin miedo. La ingeniería informática es una profesión apasionante, con un impacto enorme en todos los ámbitos de la sociedad. Tiene una transversalidad total: seguro que encontrará un campo o una especialización que le motive y le entusiasme.
También le diría que luche por lo que quiere, y que no deje que nadie le haga dudar de su lugar en esta profesión. En mi generación vi a muchas mujeres brillantes abandonar su carrera al convertirse en madres y es importante que las nuevas generaciones sepan que no tiene por qué ser así. Esta profesión es perfectamente compatible con una vida personal plena, con lo que cada mujer entienda y elija como tal.



